Medjerdà_urpeko dantza 05
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MEDJERDÀ (11 de mayo 1917)
Un marinero xorra la red al que actualmente se llama el majerdà, el fondo donde quedó el buque, a unas sesenta brazas de l'Ametlla de Mar, ha dado nombre en la zona de pesca o enganxador “el majerdà”.
No sabe que el mar guarda una memoria, líquida, huidiza.
A menudo había pensado de donde había salido aquel nombre, majerdà, que para ellos era casi mágico: un enganxador fabuloso de pesca, un secreto a voces entre los marineros. Algunos decían que al fondo había un gran buque de guerra, un agujero de salmonetes y jureles.
Ignoraba que el 11 de mayo de 1917, en plena I guerra mundial, el Medjerdà salía de Orán hacia Portvendres. Era la misma travesía que hacía una vez a la semana a una hora fija, invariablemente, después del comienzo de la guerra y siguiendo siempre el mismo itinerario. Aquel día llevaba a bordo 61 tripulantes, 400 soldados que devolvían a las trincheras y 45 pasajeros.
La travesía transcurría con buen tiempo y mar calma hasta el día 11 de mayo, a las siete y diez de la tarde, cuando la artillero de a bordo, que estaba en popa junto al cañón, gritó de espanto.
Se sintió un grito de espanto. Y a continuación, una fuerte explosión. Una temblor fortísimo lo conmovió todo. Un torpedo había llegado al barco por la popa y el hundimiento fue cosa de un minuto. Desapareció verticalmente, a unas cinco millas al NNO del Faro de Buda.
El comandante sabía que los alemanes lo buscaban. La víspera de la salida propuso retrasar la salida 24 horas y se le dijo que no era posible porque tratándose de un vapor de correo tenía que salir a la hora fijada.
El submarino, de talla pequeña, salió a la superficie y dio la vuelta por entre los náufragos. Una decena de hombres examinaron a los supervivientes para buscar, sin duda, al comandante, que figuraba en una lista que traían. Después, desapareció.
Todos los que estaban dentro del barco fueron tragados, pero unos 120 supervivientes pudieron refugiarse en bidones y objetos que flotaban.
Mientras despliega las redes ignora que hace 96 años el comandante Got anduvo como un zombi, como un muerto en vida, por aquellas mismas playas. Sólo había sobrevivido él.
El comandante del Medjerdà, el comandante Got, se quedó unos días en l'Ampolla y recorrió las playas del Fangós por si aparecía alguno más.
Las corrientes de levante, días después, trajeron algunos cadáveres a las costas del Trabucador y las Salinas. Se supo más tarde que el Beaten Hall, vapor inglés, había desembarcado en Portvendres 167 náufragos del Medjerdà.
El Medjerdà fue un vapor-correo francés construido en Inglaterra el 1898, el siniestro del cual ha sido una de las más grandes catástrofes a la Mar del Ebro por la pérdida de centenares de vidas humanas.
